Los últimos movimientos realizados por Alemania y Japón demuestran que el proceso de prohibición será rápido e imparable

Los 109 Gobiernos que asisten en Dublín a la Conferencia Diplomática sobre bombas de racimo han aprobado por consenso el texto del Tratado en la sesión plenaria final. Este amplísimo apoyo, el máximo que se podía lograr y el mejor de los escenarios posibles para el fin de la Conferencia, demuestra el inmenso respaldo de la comunidad internacional a la estigmatización de las bombas de racimo. Entre esos 109 países están la mayoría de los latinoamericanos, africanos y asiáticos, muchos miembros de la OTAN, y el Reino Unido, Alemania, Francia, Holanda, Dinamarca, Italia, Bélgica y España.

Desde hoy ya puede afirmarse que es muy difícil o imposible que este tipo de arma vuelva a utilizarse: los países que apoyan el Tratado y lo firmen, porque éste se lo prohíbe; y los que queden fuera, por la condena moral que acarrearía. Este Tratado es, por tanto, uno de los pasos más importantes que ha dado en muchos años la comunidad internacional en materia de desarme y de protección de los civiles durante los conflictos armados.

El texto aprobado supera todas las expectativas de la sociedad civil. Es un texto sin excepciones, que prohíbe todos los tipos de bombas de racimo. No tendrá retrasos pues, a pesar de los intentos de varios países de retener durante un tiempo sus arsenales, no se han aceptado periodos de transición. El Tratado se abrirá a la firma de los Estados en Oslo, los días 2 y 3 de diciembre, y entrará en vigor en cuanto 30 países lo hayan firmado y ratificado. Esto puede suceder muy pronto si se tiene en cuenta el inmenso respaldo que hoy ha recibido.

Una idea de la magnitud del Tratado es que todas las bombas de racimo que se han usado en Vietnam, Laos o Camboya; Kosovo, Afganistán, Irak o Líbano, quedarán prohibidas, al igual que todas las demás. Otro punto fuerte del Tratado es el elevado nivel de detalle con que se definen los apartados de cooperación internacional y de asistencia a las víctimas. Estos eran los puntos débiles del Tratado de Ottawa y ahora han quedado resueltos, lo que sienta un precedente importante de cara a otros futuros tratados sobre armas convencionales.

Greenpeace y la CMC Barcelona (Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado, Fundació per la Pau, Justicia i Pau y Moviment per la Pau) han expresado su satisfacción. Tanto estas organizaciones como las más de 200 presentes en Dublín, agrupadas en la Coalición contra las Bombas de Racimo (CMC) creen que el proceso de prohibición de las bombas de racimo y de destrucción de este tipo de arma será rápido e imparable. El Reino Unido abrió el camino el miércoles, al anunciar la destrucción unilateral de arsenales. Alemania anunció ayer que comienza también de inmediato a destruirlos. Y Japón, que en Dublín mostró en todo momento sus reticencias, ha anunciado a última hora que apoya el Tratado.

El jefe de la delegación española ha intervenido en la sesión plenaria para expresar el respaldo del Gobierno español al texto, felicitar al presidente de la Conferencia por sus trabajos, e instar a los países presentes pero que todavía no han firmado los 5 Protocolos de la Convención de Armas Convencionales a que lo hagan cuanto antes. Esto iría en sintonía con el espíritu vivido estas dos semanas, que significa un refuerzo claro para el Derecho Internacional Humanitario.

Las organizaciones españolas presentes en Dublín han felicitado al Gobierno español. Y lo han instado a estar presente en Oslo en diciembre y ser unos de los 30 primeros países que son necesarios para que el Tratado entre en vigor. Esto demostraría de forma clara su compromiso con la paz. Otra medida positiva sería que adoptase, igual que Alemania y Japón, medidas unilaterales incluso antes de Oslo. En cualquier caso, cuando el Tratado entre en vigor, las empresas españolas que fabrican bombas de racimo tendrán que dejar de hacerlo y el Gobierno español tendrá que presentar un plan de destrucción de sus arsenales.

— Greenpeace
VIVAAAAA!!! SEN DÚBIDA, UNHA GRANDE NOTICIA, CELEBRÉMOLO A GOLPE DE COPA DE CHAMPAÑA, HAHAHA!!

Madrid, España — Activistas de Greenpeace han accedido a las instalaciones de la empresa armamentística Expal para denunciar que esta empresa fabrica bombas de racimo y reclamar su prohibición total. Los activistas han reclamado una reunión con los responsables de la empresa para expresarles su posición con respecto a este tipo de arma y hacerles entrega de la copia de una prótesis y de un vídeo con un testimonio recogido en Camboya en el que una víctima de este armamento se dirige directamente a ellos.

Además, escaladores de la organización han desplegado en la fachada de la empresa una pancarta gigante con la imagen de un niño mutilado por las bombas de racimo, que simboliza todas las víctimas inocentes que estas bombas causan por todo el mundo. La imagen está construida con miles de pequeñas bombas. En ella se lee el lema: “Expal fabrica bombas de racimo que mutilan”. Por otro lado, otro grupo de activistas ha llenado el vestíbulo del edificio con prótesis y siluetas de personas amputadas por este armamento.

La prótesis, que se entregará también en el Ministerio de Defensa y en el de Exteriores, simboliza a todas las personas que han resultado mutiladas, heridas o muertas como consecuencia de una bomba de racimo. Además, Greenpeace hará entrega de un vídeo donde una víctima de Camboya reclama la prohibición de estas armas.

“Gracias por escucharme. Espero que dejéis de usar y fabricar bombas de racimo. Quiero enseñaros personalmente el resultado de vuestros productos. Por ello, me gustaría ofreceros esto como símbolo de vuestras acciones, como símbolo de lo que producís y como símbolo del efecto que tenéis en el mundo. Gracias”. Este el testimonio de Sot, un chico camboyano de 18 años, que tuvo un accidente con explosivos sin detonar en el año 2004. El testimonio ha sido entregado a la empresa por activistas de Greenpeace.

Greenpeace ha intentado en varias ocasiones establecer contacto con la empresa y esto no ha sido posible por la falta de respuesta por su parte.

Estos días y hasta el 30 de mayo tiene lugar en Dublín una Conferencia Diplomática de la que debe salir el texto de un Tratado de prohibición de las bombas de racimo. Más de 100 gobiernos participan en las negociaciones. Pero también hay una importante presencia de la sociedad civil, con representantes de más de 200 ONG de todo el mundo.

Ciertos gobiernos están planteando iniciativas que debilitarían el resultado del Tratado, por ejemplo proponiendo excepciones para ciertos tipos de bombas de racimo que, supuestamente, no tienen efectos inaceptables sobre las poblaciones civiles. El Gobierno español se sitúa en este grupo y mantiene una postura muy ambigua. Por un lado, defiende que las consideraciones humanitarias deben ser lo primero. Pero, por otro, señala que ciertos tipos de bombas con sistemas de desactivación podrían seguir siendo permitidas. Este tipo de arma coincide con algunas de las que se fabrican en España (1).

“La postura del Gobierno español es inaceptable. No hay bombas de racimo buenas. Matan a los civiles durante los bombardeos y después de que las guerras hayan terminado. Nunca se ha demostrado que existan esas armas seguras, sino todo lo contrario. En todos los conflictos donde se han usado han causado tremendos impactos sobre la población civil”, denuncia Mabel González, responsable de la campaña de Desarme de Greenpeace.

El Tratado debe ser integral, sin excepciones y sin retrasos para su entrada en vigor. Sólo así se logrará, además de la prohibición, que signifique la estigmatización de este tipo de arma, al igual que hace 10 años sucedió con las minas antipersonales. Esta será la única forma de que dejen de utilizarse.

(1) Dos empresas españolas, Expal e Instalaza, fabrican bombas de racimo. Expal fabrica la BME-330 antipista, e Instalaza fabrica la MAT-120, una granada de mortero con submuniciones. El ejército español también tiene un arsenal de este tipo de armamento, con al menos las dos anteriores y las Rockeye, un modelo estadounidense.

Greenpeace ha intentado en diversas ocasiones entrar en contacto con Expal para exponerle su posición con respecto a las bombas de racimo. Esto no ha sido posible ya que esta empresa no ha respondido a ninguna de las cartas o llamadas.

-Greenpeace-

Se ha presentado en Madrid un manifiesto contra las bombas de racimo, que ha recibido el apoyo de 150 personajes de la cultura, el arte, la ciencia y el tercer sector

Madrid, España — Greenpeace y la Coalición contra las Bombas de Racimo (CMC Barcelona) exigen al Gobierno la prohibición total de las bombas de racimo. El Ejecutivo español tiene la ocasión de demostrar su compromiso con la paz mediante la prohibición total de este tipo de armamento en el ámbito nacional, y con su apoyo a un Tratado integral en el internacional. Así demostraría que pone los derechos de las víctimas por encima de los intereses empresariales.

Las bombas de racimo consisten en una bomba “contenedor” que al abrirse en el aire dispensa entre decenas y cientos de submuniciones. Son armas de saturación de área, que tienen un efecto indiscriminado pues no distinguen entre los blancos civiles y militares. Esto las hace especialmente peligrosas cuando se usan en los conflictos armados actuales, que se libran en prácticamente todos los casos en zonas habitadas y, en ocasiones, en zonas urbanas. El 98% de sus víctimas son civiles, especialmente niños, que resultan atraídos por sus colores brillantes y sus formas similares a las de un juguete.
Además del efecto que tienen durante los bombardeos, una parte de las submuniciones no explotan y quedan esparcidas por amplios territorios, actuando como minas antipersonales y matando y mutilando a personas muchos años después de que un conflicto haya terminado. Las industrias del sector, y aquéllos que defienden su utilidad, aseguran que los avances técnicos pueden lograr unas tasas de error (es decir, de submuniciones que no explotan) menores al 1%, mejorando así la seguridad para los civiles.

Sin embargo, esto nunca se ha demostrado en la práctica y en todos los casos las tasas de error han sido mayores. Incluso aunque se lograran esas tasas en laboratorio, hay que recordar que las condiciones reales durante un bombardeo son muy diferentes, e influyen la situación meteorológica, el tipo de terreno, los errores humanos, etc. Un solo fallo ya sería inaceptable.

El 19 de mayo arranca en Dublín la Conferencia Diplomática sobre bombas de racimo, que durará hasta el día 30 y de la que debe salir el texto de un Tratado Internacional que prohíba este tipo de armas. Unos 70 gobiernos ya han confirmado su asistencia, entre ellos el español. Sin embargo, una parte de los estados participantes está tratando de edulcorar el contenido del Tratado, de forma que ciertos tipos de bombas que supuestamente presentan avances técnicos queden excluidas del mismo.

“España ha venido jugando en este proceso un papel ambiguo. Por un lado, dice poner las consideraciones humanitarias en primer lugar. Pero por otro, no es partidario de prohibir ciertos tipos de armas con supuestos avances técnicos y que coinciden con las que fabrican algunas empresas españolas. Esto no es aceptable”, ha asegurado Jordi Calvo, de Justicia i Pau.

Además, la disposición adicional V a la Ley de Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso, aprobada por el Parlamento el pasado mes de diciembre, hace referencia a la necesidad de prohibir todas las bombas de racimo, sin exclusiones. Esta debe ser la posición de un gobierno que dice apostar por la paz y los derechos humanos, ya que así demostraría que da más prioridad las consideraciones humanitarias y los derechos de las víctimas que a los intereses de las empresas.

Hoy se presenta en Madrid el manifiesto “Stop bombas de racimo”, promovido por Greenpeace y la CMC Barcelona. Más de 150 personalidades de la sociedad civil han apoyado nuestras reivindicaciones y reclamado al Gobierno la prohibición de todas las bombas de racimo. Entre ellos se encuentran escritores como Javier Moro, Maruja Torres, Manuel Rivas o Rosa Regás; personajes del mundo de la música como Alejandro Sanz, Nacho Cano, Paul Collins o Sara Baras; actores y actrices como Imanol Arias, Jordi Rebellón, Carmelo Gómez, Lucía Jiménez, Marta Belenguer o Daniel Guzmán; periodistas y fotógrafos como Gervasio Sánchez, Iñaki Gabilondo, Felipe Sahagún, Javier Bauluz, Juan Antonio Sacaluga, etc. Y el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. Además, lo apoyan profesores y catedráticos de distintas universidades, centros de estudios sobre paz y conflictos de España y otros países, y organizaciones de desarrollo, derechos humanos, comercio justo, medio ambiente…

La campaña contra las bombas de racimo está recibiendo también apoyos institucionales importantes. Ayer, 13 de mayo, el Parlament de Catalunya aprobó por unanimidad una propuesta de resolución en la que insta al Gobierno español a tener un papel activo en la Conferencia de Dublín, y a que tome medidas nacionales con respecto a este tema. La aprobación unánime es un importante apoyo e impulso para la campaña.

Además, casi 6.000 personas han firmado ya el manifiesto a través de la web. Estas firmas serán entregadas a los ministerios de Asuntos Exteriores y de Defensa, principales involucrados en el proceso de Oslo.

“Éste es un clamor que el Gobierno no puede desoír. El Gobierno español debe escuchar la voz de la sociedad civil y las instituciones y adoptar una postura clara dirigida a la prohibición de todos los tipos de bombas de racimo. No es aceptable que los intereses empresariales primen por encima de los derechos de las víctimas”, ha declarado Juan López de Uralde, director de Greenpeace.

Para firmar https://colabora2.greenpeace.es/informate/index_desarme.php
Para difundir la campaña y descargar el manifiesto
http://colabora2.greenpeace.es/formulario_desarme_ok.php

Los críos, la verdad, se lo pasan fenomenal jugando a ser soldados. Al menos, eso parecía ayer en las colas de ansiosos niños y niñas que esperaban a tirarse por la tirolina instalada por la Brigada Paracaidista en la feria de la juventud más grande del país, Juvenalia. El recinto ferial de la capital hervía de familias a media mañana y las múltiples actividades propuestas por las Fuerzas Armadas (karaoke, tirachinas, pistolas láser…) atraían a montones de chavales.

La Asamblea Antimilitarista de Madrid lleva cuatro años protestando contra esta presencia del Ejército en la feria. Con la campaña La Guerra no es un Juego, pretenden presionar en varios frentes contra “la frivolización de la guerra”, según explica David García, uno de sus miembros.

Aunque en la Asamblea no son muchos (unas 12 personas), varios colectivos, como sindicatos de la enseñanza, Ecologistas en Acción o el Grupo Antimilitarista de Carabanchel, se unen en esta campaña. Han reunido 300 firmas y prometen sorprender con una acción en la propia
feria antes de fin de año.

Como en un videojuego

“El problema es que todo recuerda aquí a un videojuego: la música atronadora, los decorados que se montan, los tanques…, pero no se explica el contexto en que se usan estas armas, ni se informa de algo tan cercano a nosotros como son los niños y niñas soldado que hay en África”, se queja García.

La Asamblea quiere echar al Ejército de la feria, siguiendo el ejemplo de Juvelandia, en Jerez de la Frontera (Cádiz), donde, tras un año de protestas, las Fuerzas Armadas dejaron de acudir.

Jaime Sánchez, otro de los miembros de la Asamblea, insiste en criticar “el intento de normalización de los instrumentos de muerte y violencia que son las armas”.

Sánchez, que lleva años luchando contra “la militarización de la educación”, sostiene que, “aunque se nos haga creer lo contrario, el fin del Ejército es la violencia y no el humanitarismo, por lo que creemos que esto no es apto para niños de 10 a 16 años”.

Una tirolina de paracaidistas

La Comunidad de Madrid, organizadora de la feria, no dice esta boca es mía sobre el Ejército en la nota de prensa que ha editado con ocasión de Juvenalia, pese a que su presencia es muy evidente.

Las Fuerzas Armadas (aunque las fuerzas de Tierra son aquí mayoritarias, el Ejército del Aire, la Infantería de Marina y la Guardia Real también están representadas) ocupan más de un tercio de uno de los tres pabellones.

La pista de aplicación de la Bripac es lo más evidente del recinto porque una gran torre pintada como un avión sirve para que los niños se sientan paracaidistas y se arrojen desde ella en tirolina.

La Comunidad retiró hace días un contenedor con uno de los minipisos que abundan en Madrid por ser éste un problema “que no afecta al público al que va dirigido la feria”, según dijo un portavoz. “En cambio, el Ejército, las armas, parece que sí son adecuadas”, se lamenta Sánchez.

Las Juventudes Socialistas protestaron ayer contra la retirada del minipiso: “Buscan hacer jóvenes conformistas y consumistas”, decía su comunicado. Justo al lado del Ejércit,o se alza el tenderete de ING y, poco más allá, dos cochazos de Chevrolet; en medio, la tienda de la Misión Joven de Madrid, de la Iglesia. Una mezcla extraña.

Buscando minas en un cajón de arena 

En el póster, se ve una niñita a horcajadas con una especie de barra de metal hurgando en la arena. A su lado, una militar le indica cómo hacerlo, cómo desactivar una mina antipersona, de las que mutilan a millares cada año en las zonas calientes del mundo.

El cajón de arena fue el año pasado el gran éxito de Juvenalia, según reconoce un cabo del Ejército de Tierra. Cualquiera se puede llevar a casa el inquietante cartel que reparten gratuitamente en una de las tiendas de campaña.

“Este año, no tenemos cajón de arena porque el espacio es más pequeño”, explica el mismo cabo. La actividad consistía en encontrar cinco minas de pega. Lo consiguieron, indemnes, “unos 8.000 chavales”.

Público.es

(será este o futuro dos nenos españois, miles de nenos, xa o viven a diario.)

- Impresionante, paréceme unha aberración. Como carallo poden incultar estas cousas aos chabales? Que futuro pretendemos para os nosos fillos e fillas!!?? que sexan mercenarios do exército español, que soñen con matar xente?

simplemente, PENOSO.

INSUMISSIA! NON Á MILITARIZACIÓN DA XUVENTUDE, NON Á GUERRA!

Asdo: Sintonninson

República, Comunismo e Liberdade!