Los dos arrestados destaparon una trama de contrabando de carne de ballena procedente del “programa científico”

Tokio, Japón — La policía japonesa ha arrestado a dos activistas de Greenpeace tras denunciar un escándalo relacionado con el programa de caza de ballenas respaldado por el Gobierno japonés. Los dos activistas, Junichi Sato, de 31 años, y Toru Suzuki, de 41, están siendo investigados por un supuesto robo de una caja con carne de ballena que fue presentada como evidencia de la denuncia que realizó Greenpeace.

El paquete contenía los trozos más caros de ballena tras haber sido ilícitamente extraídos por la tripulación del Nishin Maru, el buque factoría ballenero, al finalizar la temporada de caza de ballenas en el Océano Antártico. El recipiente estaba rotulado como “cartón” y dirigido a una dirección privada. Rastreado por investigadores de Greenpeace, fue interceptado y enviado al Fiscal General de Tokio como evidencia de un profundo escándalo de corrupción dentro de las operaciones balleneras en el Santuario de la Antártida, que el Gobierno de Japón defiende como “científicas”.
Greenpeace demandó una investigación de este escándalo y el Fiscal reconoció que existían suficientes evidencias de malas prácticas. Las pesquisas siguen actualmente en marcha. A la luz de las evidencias de que los responsables de las operaciones balleneras fueran conscientes del escándalo y no hicieran nada al respecto, Greenpeace ha demandado a la Fiscalía que centre sus investigaciones en los burócratas responsables del programa de caza y no sobre la tripulación de los barcos balleneros.
Hasta el momento, los únicos arrestados en esta operación han sido los dos activistas de Greenpeace que presentaron las evidencias del escándalo.
“Esto es una respuesta inesperada” ha declarado Jun Hoshikawa, Director Ejecutivo de Greenpeace Japón. “Hemos destapado un escándalo que afecta a fuerzas muy poderosas del Gobierno de Japón que se están beneficiando de la caza de ballenas, y no nos sorprende demasiado ellos que consigan eludir la investigación, pero que hayan arrestado a nuestros dos activistas, que son completamente inocentes, por haber devuelto la carne que fue robada a los japoneses que pagan con sus impuestos la caza de ballenas es realmente sorprendente. ¿En interés de quién se han hecho estos arrestos? Todo parece indicar que estamos ante una táctica de intimidación de las agencias gubernamentales responsables del escándalo” ha sentenciado Hoshihawa.

   

Tras una búsqueda de diez días en aguas antárticas los dos barcos japoneses han emprendido la huida

 

 

    Santuario Ballenero Antártico, Internacional — Esta mañana el barco de Greenpeace Esperanza ha conseguido localizar a la flota ballenera japonesa tras diez días de intensa búsqueda en las inmensidades del Santuario Ballenero Antártico.

Tras saberse localizada, la flota ballenera inmediatamente emprendió la huida siendo seguida por el Esperanza. Esta situación es positiva ya que, mientras dure esta persecución, los balleneros no podrán disparar sus arpones. Si intentaran comenzar a cazar, la tripulación del Esperanza emprendería acciones no violentas para impedir la matanza de cerca de mil ballenas, entre las que se incluyen 50 rorcuales azules en peligro (1).
En una declaración realizada en inglés y japonés emitida por radio a la flota ballenera, el responsable de la campaña de ballenas de Greenpeace en Japón, Sakyo Noda, declaró: “Nuestro barco y su tripulación están en el Océano Antártico para condenar la caza que ustedes llevan a cabo, les pedimos que abandonen el Santuario Ballenero Antártico y vuelvan a puerto de forma inmediata. Lo que ustedes llaman caza científica es una broma pesada (…). Las investigaciones científicas modernas sobre las ballenas no necesitan que se las mate”.
Cuando la flota ballenera zarpó del puerto de Shimonoseki el pasado mes de noviembre, el Gobierno de Japón confirmó que el único propósito que existía para su programa científico era la vuelta de la caza comercial de ballenas.
“La población japonesa claramente no apoya la caza de ballenas (2) que su gobierno lleva a cabo en su nombre y que paga con sus impuestos”, ha declarado María José Caballero, responsable de la campaña de océanos de Greenpeace.- “Es el momento de que el primer ministro Fukuda ponga punto final al escándalo de la caza de ballenas japonesa y ordene la vuelta de la flota ballenera”.
Esta es la novena expedición de Greenpeace a la Antártica y la segunda en los últimos 12 meses. En febrero de 2007, el Esperanza asistió y escoltó al barco factoría ballenero Nisshin Maru fuera de las aguas antárticas después de que se declarara un fuego que dejó inutilizado el barco buque y provocó la muerte de uno de sus tripulantes.

-Greenpeace

Demostración de que o goberno Xaponés engana e non ten pensado deixar a caza de baleas. Este é un acto completamente condenábel e noxento, non debemos permitir que baixo o pretexto de axudar á ciencia se sigan a cazar baleas en perigo de extinción.

O actor norte americano Anthony Hopkins, participa nun video en defensa das baleas feito por Greenpeace. No mesmo, anima a calquer persoa a que participe na loita activa pola defensa das baleas.

Aproveitamos este post, para desexarvos aos lectores un feliz ani novo e unhas felices festas.

República, comunismo e liberdade!

Internacional — El Gobierno japonés ha confirmado el rumor de que han abandonado sus planes para matar ballenas jorobadas o yubartas en las aguas antárticas esta temporada.Sin duda, es una buena noticia y una victoria para los socios y simpatizantes de Greenpeace que a lo largo de todo el mundo se han unido a la organización ecologista para demandar a los gobiernos que actúen contra el programa de caza científico, promoviendo investigaciones no letales a través del Gran Viaje de las Ballenas.

Pero desde Greenpeace seguimos a la espera de las mejores noticias que se pueden esperar: que Japón tampoco dirigirá sus arpones hacia los 935 rorcuales aliblancos y los 50 rorcuales comunes (en peligro de extinción).

La caza de ballenas no ha acabado. Japón sigue con sus planes adelante. Salvar una especie no es suficiente. Todos debemos actuar para detener esta caza absurda para siempre.

La industria ballenera ha empujado a las ballenas a la extinción casi total. Treinta años después de la moratoria, todavía se desconoce si algunas especies llegarán a recuperarse. Sí se sabe que queda tan sólo el 1% de la población de ballenas azules del Antártico, a pesar de todos los años de protección. Solamente en un caso, el de la ballena gris del Pacífico oriental, ha recuperado su abundancia original, mientras que su pariente más cercano, la ballena gris del Pacífico occidental, es la más amenazada del mundo, con tan sólo 100 ejemplares.

Greenpeace

 

ASdo; Sintonninson