El gobierno francés toma la decisión a raíz de nuevas evidencias científicas y ante la acumulación de incertidumbres tecnológicas y medio ambientales

 

    España — El gobierno francés anunció en la noche del viernes la puesta en marcha de una moratoria sobre el maíz transgénico MON 810, el único que se siembra actualmente en la UE, lo cual significa que este cultivo queda provisionalmente suspendido en el país vecino.

Esto ocurre después de varios meses de intenso debate social y político y como consecuencia de un documento entregado al gobierno por la “Alta autoridad sobre transgénicos”. Los nuevos datos científicos (que no existían cuando se autorizó el MON 810 en 199 8) y las incertidumbres tecnológicas y ambientales reflejadas en el documento  hacen que la única alternativa para un gobierno responsable haya sido impedir el cultivo de este maíz.

El ejecutivo de Sarkozy se acoge para ello a la “Cláusula de Salvaguardia” de la directiva sobre transgénicos 2001/18, prevista para aquellos casos en que un estado miembro disponga de datos según los cuales un organismo modificado genéticamente (OMG) constituya un riesgo para la salud o el medio ambiente.

Esta cláusula ha sido invocada hasta en diez ocasiones: tres por Austria, dos por Francia y una por Alemania, Luxemburgo, Grecia, El Reino Unido y Hungría. Con respecto al maíz transgénico MON 810, cuatro países la tienen activada: Francia, Austria, Hungría y Grecia..

“Es sorprendente para Greenpeace en España que mientras el gobierno conservador del mayor estado agrícola de la UE ha tomado esta decisión responsable, ateniéndose a informaciones científicas, el Gobierno de España ha sucumbido al poder de los gigantes de la química y los transgénicos y sigue sin mostrar valentía política para situarse del lado de los intereses de los ciudadanos y del medio ambiente”, ha declarado Juan-Felipe Carrasco, responsable de la
campaña contra los transgénicos de Greenpeace.

Los nuevos elementos científicos que han originado la decisión muestran una serie de consecuencias de los maíces tipo Bt (entre ellos el MON 810) sobre el medio ambiente y la salud, como la kilométrica capacidad de dispersión del polen de estas plantas (reconociendo la imposibilidad de evitar la contaminación a otros agricultores, un argumento que Greenpeace lleva años esgrimiendo), la generación de resistencias en insectos, plagas o efectos tóxicos sobre varios tipos de organismos presentes en los ecosistemas. Además, el documento de la Alta Autoridad aporta una serie de datos sobre insuficiencias técnicas y cuestiones no resueltas, como el cambio en la caracterización molecular de estos maíces (el gen que se comercializa no es el que se aprobó en 1998, ha variado, y por lo tanto muchos efectos sobre el medio ambiente se desconocen), los impactos sobre los necesarios insectos
polinizadores, la toxicidad a largo plazo sobre seres humanos, la persistencia de las toxinas producidas, etc.

Esta decisión es altamente importante dado que, además de permitir a los legisladores franceses trabajar con toda serenidad sobre la futura ley francesa que garantice el derecho a producir y consumir sin transgénicos, permitirá a Francia trabajar para que los procedimientos de evaluación y autorización actuales de transgénicos en la UE sean realmente transparentes y antepongan el interés general al de las multinacionales del sector.

“Cuando quedan escasas semanas para el final de la legislatura, es el momento perfecto para que el Gobierno de España tomara una decisión similar y anteponga los intereses de la sociedad y del medio ambiente a los oscuros intereses de las multinacionales agroquímicas“, ha añadido Carrasco.

Recientemente en Bruselas, el Comisario Europeo de Medio Ambiente ha propuesto la prohibición de dos maíces transgénicos por los riesgos que suponen para el medio ambiente (Syngenta Bt11 y Pioneer/Dow’s 1507). Stavros Dimas ha planteado por primera vez la prohibición de dos OMG basándose en las evidencias científicas de que estos cultivos transgénicos tienen el potencial de causar daños ambientales. Ya durante la disputa comercial con Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre productos transgénicos, la propia UE argumentó que los cultivos Bt no deberían ser hoy por hoy cultivados por la falta de conocimientos sobre sus impactos ambientales en el largo plazo. “Y mientras este es el ambiente político en la UE, el gobierno de nuestro país ha tolerado y defendido la presencia de 75.000 hectáreas de estos peligrosos cultivos en nuestro territorio. Ni los datos científicos, ni el principio de precaución, ni la protección de la seguridad pública ni el respeto por el medio ambiente han llevado a la Administración a afirmar que esto vaya a cambiar  en 2008”, añade Carrasco.

 -Greenpeace 

Sen dúbida algunha queridos lectores, o goberno Francés demostra sensatez con esa decisión. Porén, como ben comenta o responsábel da campaña contra transxénicos de Greenpeace, Carrasco,  un país cun partido político ultra conservador gobernando, que lle teña que dar a países como España (gobernado por un suposto partido de centro esquerda) unha lección en esta materia tan importante que é a loita contra os transxénicos e por unha agricultura respetuosa e sostíbel de cara a medio ambiente. Sr Zapatero, vaiase á merda, vostede, e todo o PSOE en xeral. Cando volvan facer unha política verdadeiramente social, e de esquerdsas, que é o que necesitan as nacións incluidas dentro do estado español, AVISEN!

República, Comunismo e liberdade!

El informe detalla las principales fuentes agrícolas y ganaderas de Gases de Efecto Invernadero y propone soluciones sostenibles

 

 

España — La agricultura es uno de los mayores productores de gases de efecto invernadero. El nuevo informe de Greenpeace Cool Farming: Climate impacts of agriculture and mitigation potential (Agricultura y cambio climático: impactos climáticos de la agricultura y potencial de mitigación) detalla las prácticas destructivas de la agricultura industrial y presenta soluciones factibles para ayudar a reducir su contribución al cambio climático. Estos cambios beneficiarán al medio ambiente, a los agricultores y a los consumidores de todo el mundo.

Escrito por el profesor Pete Smith de la Universidad de Aberdeen, uno de los principales autores del último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) (1), el informe Agricultura y cambio climático: impactos climáticos de la agricultura y potencial de mitigación es el primer documento que detalla los efectos directos e indirectos que sobre el cambio climático tiene el actual modelo de agricultura y de ganadería. La conclusión más importante es el hecho de que la agricultura tiene un elevado potencial para pasar de ser uno de los mayores productores de GEI a un sumidero neto de carbono.

“El impacto ambiental de la producción agraria ha alcanzado unos niveles críticos”, ha declarado Juan-Felipe Carrasco, portavoz en agricultura de Greenpeace. “Los gobiernos deben actuar urgentemente para implantar una agricultura y una ganadería modernas que se relacionen con la naturaleza y con la gente, y abandonar un modelo que va contra ellos”.

La agricultura industrial basada en un uso intensivo de químicos degrada el suelo y destruye los recursos que son fundamentales para la fijación de carbono, como los bosques y el resto de ecosistemas. Las mayores emisiones directas de la agricultura se deben al sobre-uso de fertilizantes, a la destrucción de ecosistemas para obtención de nuevas tierras, a la degradación de los suelos y al modelo de ganadería intensiva. La contribución total de de la agricultura al cambio climático, incluyendo la deforestación y otros cambios de uso del suelo, se estima en 8,5 a 16,5 mil millones de toneladas de CO2 equivalente (entre 17 y 32% de todas las emisiones de GEI producidas por el ser humano).

Uno de los mayores problemas de la agricultura industrial es el uso masivo de fertilizantes. Más del 50% de todos los fertilizantes aplicados a los suelos se dispersa en el aire o acaba en los cursos de agua. Uno de los GEI más potentes es el óxido nitroso (N2O), con un potencial de producción de calentamiento global unas 296 veces mayor que el CO2. El empleo masivo de fertilizantes y las emisiones resultantes de N2O representan el mayor porcentaje de contribución agraria al cambio climático: el equivalente a 2,1 mil millones de toneladas de CO2 cada año. Además, la producción de fertilizantes, que es energéticamente muy demandante, suma otros 410 millones de toneladas equivalentes de CO2.

La segunda mayor fuente de emisiones agrícolas es la ganadería. Al digerir los alimentos, los animales producen grandes cantidades de metano, un potente GEI. De mantenerse el actual aumento de consumo de carne, las emisiones de metano seguirán creciendo y lo harán durante las próximas décadas. Las ganaderías vacuna y ovina tienen un elevado impacto sobre el cambio climático. Cada kilo de vacuno producido, por ejemplo, genera 13 kilos de emisiones de carbono; en cuanto al kilo de cordero, genera 17 kilos de emisiones.

La agricultura tiene también una serie de graves efectos indirectos sobre el cambio climático. La tala de ecosistemnas forestales para obtener nuevas tierras para pastoreo o producción de cosechas para piensos, alimentación humana o uso industrial elimina sumideros de carbono fundamentales -plantas y suelos que absorben carbono atmosférico- e incrementa el calentamiento global. Esto es especialmente grave en el caso de la destrucción de los bosques húmedos tropicales, en los cuales inmensas áreas se han eliminado a un ritmo alarmante, para cultivar soja para alimentar la ganadería intensiva o aceite de palma para la producción de agrocombustibles.

El informe detalla soluciones como las prácticas agrarias sostenibles que fijan carbono en el suelo, la reducción del uso de fertilizantes o la reducción del consumo de carne y derivados animales en los países desarrollados.

“Nuestras administraciones deben intervenir de inmediato para cambiar el modelo, no solamente para que se reduzcan las emisiones GEI, sino también para convertir a la agricultura en un sumidero de carbono que nos ayude a revertir la destructiva contribución al cambio climático”, ha añadido Carrasco. “El Gobierno Español debe alejarse del modelo agrario basado en pesticidas, fertilizantes, transgénicos y consumo masivo de agua y petróleo para abrazar una realidad más lógica y sostenible ambiental y socialmente”.

-Greenpeace

Por un desenrolo sosteníbel e respectuoso cara o medio ambiente, NON Á AGRICULTURA CONTAMINANTE!

Asdo; sintonninson

República, comunismo e liberdade!