Dos activistas de Greenpeace detenidos por devolver al Gobierno japonés carne de ballena de contrabando
Los dos arrestados destaparon una trama de contrabando de carne de ballena procedente del “programa científico”
El paquete contenía los trozos más caros de ballena tras haber sido ilícitamente extraídos por la tripulación del Nishin Maru, el buque factoría ballenero, al finalizar la temporada de caza de ballenas en el Océano Antártico. El recipiente estaba rotulado como “cartón” y dirigido a una dirección privada. Rastreado por investigadores de Greenpeace, fue interceptado y enviado al Fiscal General de Tokio como evidencia de un profundo escándalo de corrupción dentro de las operaciones balleneras en el Santuario de la Antártida, que el Gobierno de Japón defiende como “científicas”.
Greenpeace demandó una investigación de este escándalo y el Fiscal reconoció que existían suficientes evidencias de malas prácticas. Las pesquisas siguen actualmente en marcha. A la luz de las evidencias de que los responsables de las operaciones balleneras fueran conscientes del escándalo y no hicieran nada al respecto, Greenpeace ha demandado a la Fiscalía que centre sus investigaciones en los burócratas responsables del programa de caza y no sobre la tripulación de los barcos balleneros.
Hasta el momento, los únicos arrestados en esta operación han sido los dos activistas de Greenpeace que presentaron las evidencias del escándalo.
“Esto es una respuesta inesperada” ha declarado Jun Hoshikawa, Director Ejecutivo de Greenpeace Japón. “Hemos destapado un escándalo que afecta a fuerzas muy poderosas del Gobierno de Japón que se están beneficiando de la caza de ballenas, y no nos sorprende demasiado ellos que consigan eludir la investigación, pero que hayan arrestado a nuestros dos activistas, que son completamente inocentes, por haber devuelto la carne que fue robada a los japoneses que pagan con sus impuestos la caza de ballenas es realmente sorprendente. ¿En interés de quién se han hecho estos arrestos? Todo parece indicar que estamos ante una táctica de intimidación de las agencias gubernamentales responsables del escándalo” ha sentenciado Hoshihawa.
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